sábado, 14 de noviembre de 2009

EPISTEMOLOGIA GENETICA DE PIAGET

· EPISTEMOLOGÍA GENETICA DE PIAGET


Piaget concibe el conocimiento como un proceso en ascenso desde los niveles sensorio-motores, (primeros meses, 18-22) hasta las operaciones formales, (12 años en adelante), en las que, el asomo de la adolescencia parece empezar a liberarles, sin solución de continuidad, de lo espacio-temporal que constreñía sus operaciones a un mundo muy concreto, y facultarles para el salto extratemporal de la lógica y la matemática, propiedades del constructivismo y la creación científica.

Si en la primera etapa se interioriza imaginativamente el mundo implicado en el lenguaje que se está aprendiendo de su entorno, en la segunda comienzan las operaciones concretas sobre los objetos y sus transformaciones reversibles, interiorizadas en la mente por la franja de un antes y un después.

En la tercera, con las operaciones formales, el conocimiento naciente traspasa lo real e imagina lo posible, lo irreal, como si de una necesidad lógica, desplegada fuera del tiempo, se tratara. Nace así la hipótesis y se abre un campo más amplio del conocimiento: el científico.

Este ámbito va aparejado a un lenguaje proposicional cada vez más complejo, donde ya cabe la clasificación, la atribución de las partes al todo, la distribución del todo a sus partes: clases, relaciones, inferencias.

La deducción, sin embargo, como operación de operaciones, se halla ya imbricada en toda una urdimbre de correspondencias entre hipótesis-verificación-conclusión.
El conocimiento, diríamos, toma conciencia de sí mismo, campo a través, de todo un complejo mundo de relaciones proposicionales, de totalidades, de analogías de atribución-distribución.

Piaget cree haber encontrado la génesis del conocimiento retrocediendo a la biología y de ésta a la epistemología de la lógica, de la matemática, de la física, con exclusividad de la psicología, ya que ello implicaría centrar el conocimiento tan sólo en la experiencia con las connotaciones pertinentes de percepción, asociación, hábito &c., como procesos psicológicos que impedirían realmente saber qué es el conocimiento. Husserl se halló también atrapado en este problema.
En “Etudes d´´epistémologie génétique” (Presses Universitaires de France), Piaget se decanta por la resolución del problema aludiendo al concepto de “estructura”, ya sea la estructura lógica (cómo se construye el número, el espacio, la función, el aprendizaje, el orden, el tiempo, la causalidad &c.), la matemática, la física, la biología, la sociología, la lingüística.
Y aquí hay todo un elenco de investigadores ( W. V. Quine, Th. S. Kuhn, M. Bunge, D. Bohm, Saussure, Chomski, Lévi- Strauss.), que se ocupan de la teoría del conocimiento como interacción del sujeto y el objeto en la misma proporción de adaptación, evolución y progreso que requiere la genética de la epistemología.

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Si se nos permite, voy a dar algunas referencias en las que se expone el concepto de "inversión antropológica" que, en general, tiene mucho que ver (o mejor todo que ver) con la polémica De Auxiliis (como ha dicho Bueno en reiteradas ocasiones). Algunas de estas referencias las ofrece Jara en su magnífico artículo (otras no).
Las referencias fundamentales en relación a este asunto son la Introducción a la Metafísica Presocrática que se ve completada con la segunda de las Cuestiones quodlibetales (siendo muy importantes para este asunto también la 4ª y la 9ª). Desarrollo de este planteamiento son la Introducción de Juan Antonio Hevia a la obra de Báñez http://nodulo.org/ec/2003/n013p01.htm y la reseña a esta obra (y perdón por la autoreferencia) publicada en el Catoblepas bajo el título "El condenado ... por desconfiado" (http://nodulo.org/ec/2003/n016p19.htm). Allí se expone con cierta precisión ese "meollo", en expresión de José Luis, relativo a la transformación de la ontoteología medieval en filosofía moderna y del que Jara traza sus líneas fundamentales.